El slapstick como expresión artística

No comprenderemos dónde estamos, si no conocemos de dónde venimos.

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La historia de la General

El 13 de abril de 1861, las tropas confederadas asaltaron la guarnición de Fort Sumter (Carolina del Sur), una batalla que desencadenó la Guerra Civil Norteamericana entre los Estados Confederados del Sur y los Estados del Norte, y que acabaría con la victoria de éstos últimos en 1865.  

De entre todos los episodios y batallas ocurridos durante aquellos años de guerra, un hecho fue inmortalizado tiempo después por Buster Keaton en su película “El Maquinista de La General”, que él mismo dirigió y protagonizó, y que fue estrenada en febrero de 1927.                     

La auténtica historia de La General comienza un año después de iniciada la contienda, el 12 de abril de 1862, cuando los confederados todavía llevaban la iniciativa. Un grupo de espías unionistas, se adentraron unas 200 millas en territorio confederado y se apoderaron de una locomotora de ferrocarril denominada “La General”, en las inmediaciones de Big Shanty (Georgia). Realizaron su acción con ropas de civil y según un plan perfectamente trazado, que incluía un aventurado recorrido con la locomotora para destruir las comunicaciones entre Chattanooga y Atlanta. Inutilizaron líneas del telégrafo, quemaron puentes y dañaron las vías férreas para aniquilar la ruta de abastecimiento del ejército sureño.  

La operación había sido preparada por el general Mitchell, que había previsto apoderarse de Chattanooga en cuanto quedase desabastecida. Pero un suceso imprevisto dio al traste con la maniobra. El maquinista de La General, William Fuller, reunió a otros dos operarios del ferrocarril y encabezó la persecución de la locomotora: primero a pie, corriendo sobre los raíles casi cinco kilómetros, posteriormente en una plataforma, y finalmente a bordo de otra máquina, la “Texas”. La persecución no era tan desesperada como podría parecer a simple vista, pues las locomotoras de la época alcanzaban una media de velocidad de 24 kilómetros por hora.   

Al saberse perseguidos, los espías unionistas sembraron las vías férreas de obstáculos y hasta soltaron su vagón de cola en llamas con idea de incendiar o, al menos, retrasar a sus perseguidores. Nada de ello les detuvo, y la Texas continuó pisándole los talones, a la vez que avisaba por telégrafo a las tropas confederadas, que salieron a cerrarles el paso. Una repentina avería de La General hizo que los espías abandonaran la máquina y se escondieran en los bosques cercanos, donde fueron finalmente capturados y algunos de ellos ajusticiados. Tras meses de confinamiento en prisión, sin que sus propios mandos 

supieran de su paradero, ocho de ellos consiguieron escapar en octubre de 1862, y los seis restantes fueron liberados en un intercambio de prisioneros en marzo de 1863.  

Keaton no pudo contar para su magnífica película con la auténtica La General, que por aquellos años se conservaba en la estación de Chattanooga expuesta al público. Aunque inicialmente sus propietarios autorizaron su uso para el film, luego decidieron negarlo ante las protestas de diversos grupos de veteranos de la Guerra Civil. A ninguno le hacía mucha gracia que esa reliquia fuera objeto de una cinta cómica. Como resultado, Keaton tuvo que conformarse con unas réplicas esencialmente idénticas a las dos locomotoras que protagonizaron aquella épica persecución.  

La General y su hermana la Texas nacieron en diciembre de 1855 y enero de 1856 respectivamente, en la ciudad de Paterson (New Jersey). La General hizo el viaje de Filadelfia a Georgia en barco, y después por raíles hasta su casa, el parque de vías del Western and Atlantic Railroad en Atlanta. La locomotora americana circularía por el W&ARR durante la mayor parte de su vida, saliendo de vez en cuando fuera de los 222 kilómetros (138 millas) de vías pertenecientes al ferrocarril estatal entre Chattanooga y Atlanta.  

Durante la década de 1870 y 80 continuó de servicio, sobreviviendo a nuevos propietarios y a un accidente de ferrocarril en Kingston, y finalmente fue destinada a tirar de convoyes especiales.  

El 30 de mayo de 1891, La General salió de servicio por última vez. Se retiró a una vía muerta en Vinings, donde la vieja locomotora languideció durante un año hasta que un fotógrafo la descubrió y convenció al presidente de la NC&STL (Nashville Chattanooga and St Louis Railway) para que la restaurara y la enviara a la Exposición de Chicago.   

A partir de septiembre de 1892, fue normal que la recién recuperada La General acudiera a reuniones y homenajes. En 1895, la Cotton States and International Exhibition contó con la famosa locomotora entre sus visitantes. El 16 de mayo de 1901, la locomotora se puso en exhibición permanente en la estación Union Depot de Chattanooga. A lo largo de los años, se hicieron películas sobre sus aventuras, como en “Railroad Raiders of ’62”; “The General”, protagonizada por Buster Keaton y “The Great Locomotive Chase”. Ninguna de ellas contó con la auténtica locomotora La General. Abundaron las invitaciones para que abandonara su dorado retiro en Union Depot Station y viajara por todo el país. En 1927 lució en la celebración del 100 aniversario del ferrocarril en los Estados Unidos, en un festival en Maryland. En 1939, visitó la Feria Mundial de Nueva York. ¡Fue un gran año para la locomotora! En diciembre se estrenó “Lo que el viento se llevó” y una vez más La General era el centro de atención. Recibió un ofrecimiento para participar en la película, pero el coste del traslado al oeste, donde se realizaba la filmación, resultó prohibitivo.  

 Durante más de 60 años, La General fue una pieza central de la Union Depot de Chattanooga. En junio de 1961, L&N (Louisville and Nashville Railroad) la trasladó a escondidas de Chattanooga a Nashville. No fue la primera ni la última ciudad que mostró grandes deseos por tener La General. Stone Mountain, Atlanta, Marietta, el campo de batalla de Chickamauga, y Paterson habían expresado diversos niveles de interés en la locomotora o hecho algún intento de conseguirla.  

El robo de la locomotora por Nashville fue, sin embargo, bien intencionado. La L&N reconstruyó La General para exhibirla en el Centenario de la Guerra Civil. En un fresco día de febrero de 1962 salió de su puesto y pudo trasladarse por sus propios medios, por primera vez en más de 50 años. Después de regresar a Louisville en el Centenario, terminó el debate sobre quién debía tener La General. El estado de Georgia expresó interés, pero los 60 años en la Union Station dieron a Chattanooga, en principio,  los derechos sobre la locomotora.  

En un viaje al sur, el America’s Scenic City se apropió de La General en 1967. La batalla legal por la locomotora duró tres años y habría llegado al Tribunal Supremo, pero éste se negó a oír el caso. Todo quedó en una sentencia de primera instancia según la cual L&N Railroad era la propietaria de La General y podía disponer de ella a su antojo. El estado de Georgia había deseado durante mucho tiempo La General y así lo hizo saber Louisville & Nashville Railroad.   

Con la ayuda del gobernador Jimmy Carter, La General volvió al lugar más adecuado para ella: una desmotadora de algodón a unos cien metros del lugar del robo original, Kennesaw (Georgia).   

Desde el 12 de abril 1972, La General permanece retirada en el lugar perfecto, el Kennesaw Civil War Museum (antes el Big Shanty Museum), protegida de los elementos y no muy lejos del lugar en el que empezó la historia del tren más famoso de América. 

 

 Marta Bornaechea & Grupo de Canto de Villanueva del Pardillo 

(Información recopilada en Internet)  Septiembre de 2019